ENTOMOFAGIA ¿Estamos preparados para comer insectos?

María Gerona TorrebejanoHigiene Agroalimentaria en SevillaLeave a Comment

La entomofagia [Del griego entomos (insecto) y phagie (comer)], es el término empleado para hacer referencia al consumo de insectos por los seres humanos, constituye un hábito que siempre ha estado presente en la conducta alimentaria de las personas, si bien puede ser considerado un fenómeno cultural puesto que está muy ligado a las costumbres y religiones de las distintas regiones del mundo.

El  Reglamento (UE) 2015/2283 relativo a los nuevos alimentos es aplicable desde el 1 de enero de 2018. Este Reglamento incluye en su ámbito de aplicación a los insectos, enteros o sus partes, que no se hayan consumido en una medida importante en la Unión Europea antes del 15 de mayo de 1997.

Pero ¿hoy en día es seguro consumir insectos? Aún no está del todo claro, el Comité científico de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) ha realizado una evaluación de los riesgos microbiológicos y alergénicos asociados al consumo de insectos.

De todas las especies de insectos conocidas, alrededor de 2 000 son consideradas comestibles.

grafico 2

Según FAO/OMS 2013


 

Según EFSA (2015), las especies de insectos que tienen un mayor potencial de ser consumidos en la Unión Europea son las moscas (Musca domestica y Hermetia illucens), los gusanos de la harina (Tenebrio molitor, Zophobas atratus y Alphitobius diaperinus), las polillas (Galleria mellonella y Achroia grisella), el gusano de seda (Bombyx mori) y los grillos, langostas y saltamontes (Acheta domesticus, Gryllodes sigillatus, Locusta migratora migratorioides y Schistocerca americana). También se incluyen artrópodos, como las arañas y los escorpiones, que no son insectos sensu stricto.

Aún no hay una lista autorizada para la comercialización de insectos, pero seguro que ya has visto que en algunos sitios los comercializan para consumo humano, esto se debe a que según el  Reglamento (UE) 2015/2283 hay un periodo transitorio en el que se podrán seguir comercializando hasta que se adopte una decisión de conformidad con el procedimiento de autorización de nuevos alimentos o con el procedimiento de autorización de alimento tradicional de terceros países previstos en dicho Reglamento.

Este periodo transitorio da un plazo de un año, hasta el 1 de enero de 2019, para que las empresas que comercializan estos insectos presenten una solicitud para su inclusión en la lista de la Unión, pudiendo continuar su comercialización, como máximo, hasta el 2 de enero de 2020, fecha en la que deberá haber una decisión sobre si se incluye en la lista o no. La Comisión Europea tiene en su página web la lista de solicitudes presentadas hasta el momento.

BUENAS PRÁCTICAS DE HIGIENE RELACIONADAS CON EL CONSUMO DE INSECTOS

 envasados

En los insectos destinados a consumo humano se debe realizar un etiquetado adecuado que incluya indicaciones sobre las condiciones de almacenamiento, preparación y la advertencia de posibles reacciones alérgicas.

En el ámbito doméstico se deben considerar las siguientes normas de higiene básicas para minimizar el riesgo de contaminación cruzada, de proliferación de microorganismos potencialmente patógenos y de supervivencia de los mismos:

  • No se debe consumir insectos cuya procedencia sea dudosa o se hayan producido para alimentación animal.
  • Los insectos para consumo humano se deben comprar en establecimientos autorizados y deben estar convenientemente envasados y etiquetados de acuerdo a la normativa vigente.
  • Se deben respetar las condiciones particulares de conservación de los insectos comestibles indicadas en la etiqueta.
  • No se deben consumir insectos que excedan el periodo de vida útil establecido por el fabricante.
  • No se deben consumir insectos crudos ya que pueden estar contaminados por microorganismos.
  • Se recomienda hervir los insectos crudos en agua durante 5 o 10 minutos, o bien secar al horno a 90 ºC durante 15 minutos para su consumo.
  • Una vez cocinados los insectos no deben permanecer a temperatura ambiente ya que podría producirse la proliferación de microorganismos.
  • Si no pueden ser consumidos inmediatamente, las sobras que se quieran guardar deben mantenerse bajo la acción del frío y consumirse lo antes posible. Dichas sobras deben calentarse a temperaturas superiores a 65 ºC antes de su consumo.
  • Los insectos cocinados deben mantenerse protegidos en recipientes cerrados.
  • Los insectos cocinados deben mantenerse separados de alimentos crudos o de objetos (cuchillos, tablas, superficies, trapos, etc.) que anteriormente hayan contactado con un alimento crudo, ya que pueden volver a contaminarse por contacto.
  • La manipulación de los insectos comestibles debe realizarse siempre con las manos, utensilios y en superficies limpias.
  • Utilizar exclusivamente agua potable para su manipulación a nivel doméstico.

 

Fuente: Revista del Comité Científico de la AECOSAN Nº27

Facebook: @hagroal

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *